Nervios

26 09 2010

No grites. No hagas ninguna clase de ruido. Todo lo altera. Todo.

Nervios es un tipo que debería vivir en una cabaña en las montañas, pero acabó domiciliado en un barrio muy sonoro, 24/7. Poco se sabe de él, excepto por su peculiar apodo y su inconformidad con su estilo de vida.

Sus escasos logros (no definidos) lograron convertirlo en un miserable resignado a la rutina y a tolerar todo aquello que detesta a morir. El ciclo se repetía, igual que todo aquello que represente la eternidad, siendo el Ouróboros lo que tenía como bandera. Literalmente izaba una bandera así como forma de hacerle saber al mundo quién era y por qué la angustia.

Cierta noche, la rutina cambió.

La gente se estremeció por una ataque, y poco a poco, las voces de miedo se iban apagando.

1:42 AM. La policía atendió una llamada de emergencia en el barrio.  Casas abiertas, algunos muertos en la calle, hasta encontraron al responsable de la llamada muerto en un teléfono público. El auricular estaba arrancado.

Los agentes, junto al comisario vieron solo una casa, con las luces apagadas y la puerta cerrada. También, la bandera Ouróboros estaba en el suelo, arrugada y llena de tierra y sangre. Los policías lograron forcejear y entrar a verificar si había algún sospechoso.

En un dormitorio, estaba nervios, mirando por la ventana. En en suelo estaba una pistola 9mm con silenciador. Era obvio. Nervios es el culpable. El atormentado hombre susurraba una y otra vez:

Al fin, paz mental. Hice mi sueño realidad. Y solo tuve que encargarme personalmente del problema.

Disparar sin ruidos molestos hizo del crimen de Nervios algo perfecto para él.

El comisario tomó la pistola del suelo, y solo halló una bala en el cargador. Volvió a ponerlo dentro del arma y la puso de nuevo en el suelo. Luego, le dijo a los agentes que se retiraran.

Ya al bajar, el jefe explicó a sus subordinados tal orden:

Ya está en su cárcel mental. De aquí no saldrá. Esa bala que encontré, es para su atormentada cabeza.

Luego, se oye a lo lejos una ventana rota, y al voltear, los uniformados vieron el cuerpo de Nervios cayendo. Al acercarse, vieron al cadáver con una sonrisa. Así se sintió morir viendo una obra de vida -atormentada- concluirse.

Nervios ya es feliz.

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Perdonen. No puedo colocar videos correctamente.

¿Alguna pregunta por ésto o por lo que sea?

http://www.formspring.me/Thejca87

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Descubriendo la fuente de la amargura

14 08 2010

Eva es una mujer con sobrepeso, de como unos 32 años de edad. Siempre se ve molesta y eso es un secreto de Estado. Da clases en una universidad, no recuerdo ahora de qué materia, pero es la docente más conocida en todo el plantes, no porque sea buena en su trabajo, sino porque ella misma se ha dado fama raspando (reprobando) alumnos.

Pasarle con un 10 (la nota máxima es de 20) era ser de una élite exclusiva de genios, porque son pocos los que logran llegar con esa puntuación. Su salón de clase era el equivalente a un manicomio. Los pasillos eran una jauría de murmullos, nervios y mentadas de madre cada vez que había examen. Era lógico, Eva no parecía mostrar aprecio por lo que hace.

Las horas de clase con ella eran eternas.

Un buen día, un grupo de alumnos se pusieron a discutir para ver cómo resolver ese problema. La vía académica no sirvió para un carajo, así que es hora de la justicia por mano propia, al menos así pensaban los chicos.

– ¿Qué tal un susto de robo?

– ¿Un par de strippers?

– Anarquía.

Las opciones eran poco ortodoxas, pero al final, la menos mala resultó ser la segunda.

Eva se ausentó una semana, lo cual era un alivio en cierto modo, porque al volver las cosas sería más duras.

Es jueves, el fin de la semana de clases. El día perfecto para tratar de alegrar a Eva.

Contrataron a un par de muchachos que harían caer a cualquier fémina. Ambos vestían trajes elegantes, para pasar desapercibidos ante el resto de la universidad.

8:00 PM. Entra Eva a clases. Las luces se apagan, se encienden unas lamparas de color y suena música discotequera habitual. Los strippers empiezan a bailar y se despojan de sus sacos.

Eva pega un grito que alarmó a toda la sala:

¡QUÉ ES ESTO! ¡POR QUÉ ESTÁN ESTOS ASQUEROSOS TIPOS AQUÍ!

Los strippers ni siquiera se habían quitado el primer botón de sus camisas. Eva salió corriendo del salón y nadie entendía lo que pasaba. Una muchacha bastante lista dijo con cierta pena:

Creo que intentamos darle un salami a una mujer que disfurtaba de las cachapas.

 

 

Las siguientes semanas fueron largas, muy largas. Ninguno, ni la propia Eva decían algo al respecto. Y creo que lo mejor era no pronunciar nada.

 

Escrito exagerado basado en hechos reales.